Para conseguir los objetivos marcados en la Directiva UE 20-20-20, una de las claves, quizás de las más importantes, está en que se produzca un impulso en las inversiones en el cambio de modelo energético.
En anteriores artículos de este blog, he explicado los objetivos y retos fundamentales de esta Directiva. Con ella se pretende elevar la producción de energías renovables, disminuir las emisiones de CO2 e incrementar la eficiencia energética de los edificios.
Según algunos destacados expertos como Javier García Breva, las energías renovables y el ahorro y la eficiencia energética permitirían crear en España un millón de puestos de trabajo para el año 2020. Las empresas del sector ya dan empleo en la actualidad a casi 200.000 personas, y a esta cifra deberán añadirse los nuevos puestos de trabajo que habrá que crear para cumplir los objetivos de la Directiva Europea 20-20-20.
La UE pone como objetivo llegar a que el 20% de la energía primaria sea de origen renovable en el 2020. Puesto que, hoy en día, España este sector sólo aporta entre el 7% y el 8%, se prevé que habrá que triplicar el número de empleos en el sector de las energías renovables, llegando así a una cifra de entre 500.000 y 600.000 puestos de trabajo.
La diferencia de 400.000 puestos de trabajo hasta alcanzar el millón que los expertos anuncian, la aportará el apartado de eficiencia energética ¿Cómo? Pues en el sector de lo que se denomina “edificación verde”, es decir, la construcción de edificios energéticamente eficientes, y la adecuación de construcciones actuales para cumplir con los criterios de eficiencia energética marcados en la directiva de la UE.
Conseguir una reducción de las emisiones de gases invernadero en la edificación es una de las asignaturas pendientes en España (a diferencia de las grandes industrias, que ya están sujetas a los planes obligatorios que les fijan sus derechos de emisión anuales).
El ministro Miguel Sebastián lanzó el año pasado un plan para la rehabilitación energética de 400.000 viviendas (sobre un total de un parque de 25 millones), cifra que los expertos creen necesario incrementar hasta alcanzar 10% del parque (2,5 millones de viviendas).
De hecho, el sector vive ahora también la destrucción de empleo. BP ha cerrado dos fábricas; Isofotón (fabricante de placas fotovoltaicas) tiene en marcha un ERE del 95% de su plantilla, y la mitad de las plantas de biodiésel de España están cerradas ante la invasión de biocombustibles subvencionados procedente de EE.UU.
Por tanto, la importancia de que todos los agentes implicados se comprometan de verdad en el impulso de las energías renovables adquiere una gran dimensión. Tanto el sector energético como el sector inmobiliario, dos grandes generadores de puestos de trabajo en nuestro país, recibirían de esta manera un respaldo que haría posible, no solamente cumplir los objetivos marcados en la Directiva 20-20-20, sino también la reactivación del empleo que tanto significa para la economía y la sociedad en general, particularmente en momentos de crisis como el que estamos atravesando.
La tecnología solar fotovoltaica produce en estos momentos unos 3.000Mw de potencia instalada en España, situándonos como el segundo país del mundo. Un elemento clave tanto en el desarrollo energético, como en el desarrollo industrial y económico.





